viernes, 4 de enero de 2013

CAPÍTULO 5


—La cena esta lista —dijo el muchacho desde la puerta sobresaltando a Jade.

            Era un chico joven y alto, de unos diecisiete o dieciocho años. Un pequeño, pero a su vez vistoso pendiente resaltaba en la parte superior de su oreja acompañado por un cabello negro y corto. Tenía unos ojos oscuros, de un marrón roble que estaban fijos en Jade, mientras que su piel mostraba un leve moreno.

—Gracias, en seguida bajo.
—¿Quieres que te ayude en algo? —dijo moviendo la cabeza para indicar en montón de ropa que había en el suelo.
—No tranquilo, se me han caído —dijo Jade un poco avergonzada—. Ahora mismo las recogeré.

            El muchacho no hizo caso omiso a las palabras de Jade, y se encaminó hacia el bordillo de la cama donde se encontraban las cosas. Se agachó, cogió cuidadosamente las prendas del suelo, y se las tendió a la muchacha
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—Gracias, —los colocó en el armario— pero puedo sola.
—A! Lo siento, no quería molestarte, solo pretendía ayudar. Los viajes suelen ser muy pesados. —Jade le sonrió para aceptar las disculpas. —Por cierto, me llamo Beck.
—Encantada —dijo la muchacha tímida.
—Y tú debes de ser… —dijo esperando a que le respondiera.
—Jade, yo me llamo Jade.
—Nos estarán esperando, vamos.

            Comenzaron a caminar por el pasillo que estaba decorado por las fotos que Jade analizó al principio, pero esta vez su mirada estaba fija en muchacho que tenía en frente. Lucía una espalda ancha y firme, y unos brazos musculosos.

            Cuando el Beck se dio la vuelta para asegurar que la muchacha la seguía, Jade miró al suelo sonrojada. La había pillada observándolo. Cuando éste volvió a mirar adelante, la muchacha colocó su mirada fija en el tatuaje que llevaba en el cuello, detrás de la oreja. —Es precioso— pensó en instante en que lo vio. Eran dos plumas sujetas por algo que parecía cuero, y decoradas con pequeñas perlas. Jade intentó averiguar su significado. En su mente se dibujaron varias teorías, primero pensó que podría ser simplemente por que le gustaba, pero en seguida cambió de opinión. Esta vez supuso que su significado tenía que ver con los orígenes del pueblo, con los indios en efecto.

            Sus pensamientos se cortaron cuando se vio en medio del comedor con un par de miradas enfocándola. Ella hizo lo mismo. Un hombre mayor se sentaba con las manos cruzadas. Lucía un jersey de cuadros muy simple, tan simple que a Jade le gusto. Tenía el pelo largo, pero a pesar de que ella opinaba que los chicos el pelo largo les quedaba mal, aquel hombre le hizo cambiar de opinión, le favorecía.Junto a él, justo al lado, se hallaba una mujer de una estatura mediana. Su cabello también era muy largo, pero ella la tenía sujeta en una bonita trenza.

            Tom entraba en la cocina con una fuente cuando Beck alargó la mano para intentar coger algo, pero falló.

—Ts! Ni se te ocurra —dijo mientras lo apartaba de entre los brazos de Beck.
—E preparado una ensalada y un poco de pescado, —dijo invitándome a sentarme— no se si te gustan.
—Claro que me gusta, no te preocupes por nada.

            Comenzaron a comer en silencio. Nadie hablaba. Tom no sabía que decir. Saboreó lo que tenía en la boca, y después de tragarlo decidió que lo mejor sería decir algo.

—Jade, estos son Billy y Jena Wilder, no se si te acuerdas de ellos.
—Yo… No, lo siento. —dijo entristecida.
—No pasa nada pequeña, —dijo Jena sonriendo— tenemos tiempo para conocernos.
—Éste es Beck —dijo Tom fijando la mirada en él—.
—Ya nos hemos presentado antes. —Billy le dio un codazo por hablar con la boca llena. — Lo siento —dijo mientras todos comenzábamos a reír.

            La cena transcurrió, y para todos fue un poco incomodo. Nadie sabía que decir. Cunado los Wilder se fueron a casa, Jade se quedó ayudándole a su padre a recogerlo todo.

—No quiero presionarte, pero aún no me los has contado todo.
—Así es, —Jade cogió aire. — Como te he dicho antes, quiero que seas parte de mi vida.
—Pero entonces te quedas a vivir con migo?
—Yo… pensaba en ello… pero no pasa nada si no puedes…
—Claro que puedo, mañana te ayudaré a sacar las cosas de la habitación.
—No te molestes, ya lo aré yo.
—Jade, deja de preocuparte por mi ¿vale?
—Esta bien, pero no quiero que te esfuerces.
—Pero si ni siquiera sabes lo que me pasa Jade, tranquila.
—Lo que sé es que te acabo de encontrar, que estas enfermo, y que no te quiero perder papa. Solo eso.
—No me perderás —dijo Tom triste—. Ahora que vas a vivir aquí, y los estudios? La semana que viene comienzan las clases, supongo que aún te aceptarán, pero más vale que vallamos mañana.
—Tienes razón.
—Mierda! —dijo al acordarse de su consulta—. Mañana tengo que ir al medico.
—No pasa nada, ya me las apañare.
—No quiero que vayas sola… Le diré a Beck que te acompañe.
—Papá, tengo diecisiete años, no cinco, puedo sola.
—Esta bien.


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1 comentario:

  1. me encaaaaaaaaaanta, como siempre, ya lo sabes, cielo :3 sadiujfsdbnuasdfnjk sigue<3

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